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Además, aquí encontrarás información sobre algunas de las drogas más comunes.

Es la droga legal de consumo más común, aceptado en las sociedades occidentales, y es el ingrediente tóxico de las bebidas fermentadas y destiladas. Su efecto es depresor sobre el sistema nervioso.

Se considera consumo problemático cuando se observan algunos de estos síntomas:

  • pérdida de control del consumo
  • beber en ayunas o beber ante acontecimientos de gran tensión
  • recaída en el consumo a pesar de los efectos negativos
  • problemas familiares, sociales, laborales
  • olvidos y despistes
  • pérdida de conciencia de la realidad y negación

También cuando se producen los siguientes problemas:

  • TOLERANCIA es la necesidad de aumentar la cantidad o dosis de alcohol consumida, para lograr los mismos efectos que se experimentaban antes de que el organismo entrase en contacto de forma repetida con el alcohol. La tolerancia aparece porque el organismo se habitúa a la presencia del alcohol en los tejidos.
  • ABSTINENCIA se refiere a una reacción que se produce tanto en el cuerpo como en la capacidad mental, cuando se interrumpe o disminuye el consumo. La abstinencia suele aparecer entre las 12 horas y los 2 ó 3 días siguientes a la disminución del alcohol en los tejidos, tras haberse mantenido un consumo prolongado de grandes cantidades del mismo. Entre los síntomas de abstinencia se pueden encontrar: ansiedad, insomnio, temblores, elevada sudoración, náuseas, disminución del estado de conciencia, etc.

 

TIPOS

Existen diferentes tipos de alcoholismo, ya sea para aplacar o anestesiar tensiones o problemas emocionales:

  • La persona que tiene que beber todos los días, aunque no llegue a la intoxicación.
  • Hay personas que beben intensamente periodos muy breves y mantienen la abstinencia durante largas temporadas.
  • Personas que tienen el problema de empezar a beber y no poder parar, los denominados dipsomaníacos.
  • Personas que presentan un problema de consumo crónico de alcohol, con consecuencias orgánicas derivadas del mismo, como cirrosis hepática, diabetes y otras enfermedades.

No se puede determinar una sola causa de alcoholismo, la evidencia indica que es la suma de varios factores la que va a determinar que una persona se vuelva alcohólica: cantidad y frecuencia de consumo, edad de inicio (en la pubertad y adolescencia se es más sensible a los efectos del alcohol), sexo (el organismo de la mujer es más vulnerable a los efectos del alcohol), predisposiciones genéticas y/o familiares, enfermedades hereditarias. Esto no significa que se determine una causa-efecto, ya que los factores ambientales son fundamentales para llegar a determinar un problema de alcoholismo. Además, existen características psicológicas que se relacionan con el problema, como baja tolerancia a la frustración, inseguridad en las relaciones sociales y personales, elevadas expectativas sobre las capacidades personales, baja autoestima, la soledad del emigrante… También hay trastornos psiquiátricos que se relacionan con el consumo de alcohol, como fobia social, psicosis de tipo paranoide, alteraciones del estado de ánimo, otros problemas adictivos (ya sea como sustituto, en consumo paralelo o en consumo cruzado). Problemas laborales y/o económicos también facilitan la aparición de un problema con el alcohol, así como el estrés laboral y la eventualidad. Aunque existe evidencia de pacientes alcohólicos de todos los niveles educativos y económicos, hay mayor incidencia de alcoholismo en población con bajos niveles de ingresos. En nuestra sociedad, la cultura del alcohol y la elevada disponibilidad también actúan como favorecedores.

 

CONSECUENCIAS

Las consecuencias físicas del alcohol sobre el organismo son diversas y actúan a varios niveles:

  • Disminuye la actividad de las neuronas del sistema nervioso.
  • Tiene efecto tóxico sobre el tejido del corazón, ya que altera el ritmo y frecuencia de las pulsaciones, modifica las células de la sangre y cambia la dilatación de los vasos sanguíneos.
  • Altera la nutrición por la reducción de las vitaminas, la disminución del azúcar en sangre y el aumento del ácido úrico. Produce alteraciones gástricas, intestinales, sobre el páncreas (diabetes insípida) y las conocidas hepatitis, cirrosis e hígado graso.
  • Altera la conducta sexual por la pérdida de la libido, produce a largo plazo atrofia muscular y debilidad progresiva, deterioro en la piel (psoriasis, eczemas e infecciones cutáneas, eritema facial, arañas vasculares, eritema de manos y pies, etc.), aumento de triglicéridos, colesterol e hipogonadismo y ginecomastia por alteración del metabolismo de estrógenos.
  • Especialmente grave es el Síndrome Alcohólico Fetal, que afecta a los recién nacidos cuyas madres han consumido cantidades excesivas de alcohol durante el embarazo.

Las consecuencias psicológicas del alcoholismo son las siguientes (extraído de www.auladealcoholismo.es)

  • Delirium inducido por alcohol (delirium tremens): Estado tóxico-confusional acompañado de trastornos somáticos, de corta duración y que, a veces, hace peligrar la vida del individuo. Se inicia, generalmente, después de interrumpir el consumo de alcohol y, de manera más común, en personas que presentan una grave dependencia y largos antecedentes de consumo. El síndrome comienza con ansiedad, insomnio, temblores, taquicardia y transpiración fuerte. A continuación tiene lugar la fase de delirium con desorientación, fluctuación del nivel de conciencia, alucinaciones, miedo intenso y temblores con agitación motora. El mantenimiento de la activación vegetativa puede conducir a un estado de deshidratación.
  • Demencia persistente inducida por alcohol: Engloba trastornos intelectuales y del razonamiento complejo, así como trastornos de la memoria y trastornos de la atención.
  • Trastorno amnésico persistente inducido por alcohol.
  • Encefalopatía de Gayet-Wernicke: Incluye alteraciones de la conciencia, de la memoria y de la coordinación de los movimientos.
  • Encefalopatía de Korsakoff: Afectación importante de la memoria, confabulaciones y alteraciones en el razonamiento.
  • Trastornos psicóticos inducidos por alcohol.
  • Alucinosis alcohólica: síntomas psicóticos (normalmente, alucinaciones auditivas de contenido amenazante y acusador) que se producen tras una intensa intoxicación alcohólica, en la que el individuo ha estado consumiendo dosis elevadas de alcohol durante varios días.
  • Celotipia alcohólica: vacilaciones y desconfianzas patológicas respecto a la fidelidad del compañero.
  • Trastorno del estado de ánimo inducido por alcohol: Con frecuencia, el consumo excesivo y crónico de alcohol se asocia con depresión.
  • Trastorno de ansiedad inducido por alcohol: Ansiedad generalizada y fobias sociales.
  • Trastorno del sueño inducido por alcohol: Sueño no reparador, aumento de las horas de vigilia, etc.
  • Trastorno sexual inducido por alcohol.
  • Trastornos de la función eréctil y disminución de la espermatogénesis en el varón.
  • Disminución de la fertilidad en la mujer.

Existen, además, una serie de consecuencias sociales derivadas y relacionadas con el uso indebido del alcohol:

  • Accidentes de tráfico, especialmente con víctimas mortales y accidentados severos.
  • Conflictos familiares, especialmente los relacionados con violencia familiar y de género. También problemas de pareja y codependencia afectiva.
  • Problemas en el trabajo: absentismo laboral, disminución del rendimiento laboral, accidentes y bajas médicas, pérdida del puesto de trabajo.
  • Descontrol económico y deterioro de la economía familiar.
  • Aumento de la comisión de delitos: contra la propiedad, tráfico e imprudencias, violencia familiar y de género (ya descritos), contra la libertad sexual, crímenes violentos, etc.

En los últimos años, el uso de alcohol por parte de las mujeres ha cambiado, pero sigue habiendo diferencias de género: el organismo de la mujer metaboliza peor el alcohol que en el caso del hombre. La mujer suele ocultar su adicción, con lo que su problema es más difícil de detectar. Las consecuencias familiares son distintas para el alcoholismo femenino debido a tener normalmente cargas familiares. Además, en las causas del alcoholismo femenino hay factores familiares perturbadores más graves que en el masculino. Para terminar, en nuestra sociedad sigue estando peor considerada una mujer alcohólica que un hombre, por lo que las mujeres alcohólicas suelen ser objeto de mayor estigmatización que los hombres.

Como dice el InfoFacts del NIDA (National Institute on Drugs Abuse), “durante siglos se han usado compuestos alucinógenos que se encuentran en algunas plantas y hongos o setas (o sus extractos), principalmente para los ritos religiosos”. Casi todos los alucinógenos contienen nitrógeno y se clasifican como alcaloides. Muchos alucinógenos tienen una estructura química similar a la de los neurotransmisores naturales (por ejemplo, parecida a la de la acetilcolina, la serotonina o la catecolamina). Aún cuando los mecanismos exactos de cómo estas sustancias ejercen sus efectos alucinógenos todavía no están claros, las investigaciones indican que estas drogas trabajan, por lo menos parcialmente, interfiriendo temporalmente con la acción del neurotransmisor o ligándose a los sitios de sus receptores.

 

TIPOS

Hablaríamos de cuatro grupos de alucinógenos:

  • El LSD (dietilamida del ácido lisérgico) es una de las principales drogas en la categoría de alucinógenos. El LSD fue descubierta en 1938 y es una de las sustancias químicas más potentes entre las que alteran el estado de ánimo. Se fabrica a partir del ácido lisérgico, presente en un hongo que crece en el centeno y otros cereales. Los efectos del LSD son impredecibles. Los usuarios dan el nombre de viaje a su experiencia general con LSD y de mal viaje a las reacciones adversas agudas. Muchos usuarios de LSD tienen flashbacks o recurrencias de experiencias sin haber ingerido la droga de nuevo. Una recurrencia ocurre súbitamente, sin previo aviso y puede suceder desde unos días hasta un año después del uso de LSD. Los flashbacks ocurren en personas que han utilizado alucinógenos de forma crónica o que tienen problemas de personalidad. Sin embargo, personas que no tienen otros problemas de salud pueden también experimentar flashbacks. Los malos viajes y las recurrencias son solo parte de los riesgos del uso de LSD. Los usuarios de LSD pueden manifestar alteraciones mentales, como esquizofrenia y otras psicosis relativamente prolongadas o depresión severa. Debemos reconocer que es difícil determinar el alcance y el mecanismo de relación del LSD con estas enfermedades. El LSD produce tolerancia, de manera que algunos usuarios constantes deben tomar dosis cada vez mayores para lograr el estado de intoxicación previo. Esta es una práctica sumamente peligrosa, dada la naturaleza impredecible de los efectos de la droga. El LSD dilata las pupilas y puede aumentar la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca y la presión arterial. También puede causar sudoración profusa, pérdida de apetito, dificultad para dormir, sequedad bucal y temblores. Últimamente ha tenido repercusión pública el estramonio, cuya sustancia psicoactiva es la escopolamina, denominada burundanga en Sudamérica. Es la sustancia principal presente en plantas como el beleño, el estramonio o la mandrágora. Su efecto fundamental es la anulación de la voluntad y la pérdida de control, con lo que es una sustancia muy utilizada en robos y agresiones sexuales. Puede producir alteraciones metabólicas muy severas, llegando incluso a la muerte de los consumidores.
  • El peyote es un cactus pequeño sin espinas cuyo ingrediente principal activo es la mezcalina. Esta planta ha sido utilizada por los nativos del norte de México y del suroeste de los Estados Unidos en sus ceremonias religiosas. La mezcalina también se puede producir a través de una síntesis química. Sus efectos pueden ser similares a los de la LSD e incluyen un aumento en la temperatura corporal y frecuencia cardiaca, movimientos descoordinados (ataxia), sudoración profunda y rubor.
  • La psilocibina (4-fosforiloxi-N, N-dimetiltriptamina) se obtiene de ciertos tipos de hongos originarios de las regiones tropicales y subtropicales de América del Sur, México y los Estados Unidos. Por lo general, estos hongos contienen menos del 0’5% de psilocibina, además de cantidades mínimas de psilocina, otra sustancia alucinógena. Puede producir relajamiento o debilidad muscular, ataxia, dilatación excesiva de las pupilas, náusea, vómito y somnolencia.
  • El PCP (fenciclidina) se desarrolló en los años cincuenta como una anestesia intravenosa, pero su uso se desaconsejó debido a sus efectos secundarios, sumamente adversos. El PCP es una droga disociativa, es decir, que distorsiona las percepciones visuales y auditivas, produciendo sentimientos de aislamiento o disociación del entorno y de sí mismo. Los efectos psicológicos del PCP incluyen un aumento leve en la frecuencia respiratoria y un aumento pronunciado en la presión arterial y la frecuencia del pulso. La respiración se vuelve superficial y puede haber rubor y sudoración profusa, entumecimiento generalizado de las extremidades y pérdida de coordinación muscular. En dosis altas, puede disminuir la presión sanguínea, la frecuencia del pulso y la respiración. Esto puede acompañarse de náuseas, visión borrosa, oscilación de los ojos, babeo, pérdida de equilibrio y mareo.

 

El LSD, el peyote, la psilocibina y el PCP son drogas que producen alucinaciones, es decir, ocasionan una distorsión profunda de la percepción de la realidad. Las personas que están bajo la influencia de los alucinógenos ven imágenes, oyen sonidos y sienten sensaciones que parecen ser reales, pero que no lo son.

Algunos alucinógenos también producen cambios emocionales rápidos y agudos. El LSD, el peyote y la psilocibina producen sus efectos, inicialmente, interrumpiendo la interacción de las células nerviosas con el neurotransmisor serotonina. El sistema de serotonina se encuentra distribuido a lo largo del cerebro y la médula espinal, y ayuda a gobernar los sistemas conductual, perceptivo y regulatorio, incluyendo el estado de ánimo, el hambre, la temperatura corporal, la conducta sexual, el control muscular y la percepción sensorial. Por otra parte, el PCP actúa principalmente a través de un tipo de receptor de glutamato en el cerebro que es importante en la percepción del dolor, las repuestas al entorno y en el aprendizaje y la memoria.

La planta del cáñamo Cannabis sativa se conoce desde hace unos 8.000 años, ya que en documentos chinos de estas fechas se menciona, y desde hace muchísimo tiempo se han utilizado sus fibras para fabricar cordel, ropas, calzado y papel, sus semillas como alimento y su resina por su poder curativo. También está documentado su uso desde hace 3.500 años en la India, desde hace 2.800 en Persia; después, en Grecia y Roma, por autores como Marco Polo, Baudelaire, Delacroix y Alejandro Dumas.

En 1948, la Organización Mundial de la Salud (OMS) llegó a la conclusión de que el cannabis era peligroso desde todo punto de vista, ya sea física, mental o socialmente.

El principio activo de esta planta es el Tetrahidrocannabiol (THC), cuya concentración varía según las partes de la planta y también de unas plantas a otras.

El uso social del cannabis está habitualmente asociado a un consumidor joven que lo utiliza de forma más o menos experimental, y que realiza el consumo en unos rituales grupales socialmente aceptados (cuando no consentidos explícitamente) por los supuestos adultos responsables.

 

FORMAS DE CONSUMO

Las diferentes formas de consumo presentan particularidades que destacamos a continuación:

Marihuana
La marihuana es una combinación de hojas, tallos, semillas y flores del cáñamo. Todo ello, una vez seco, es picado. La sin semilla, el hachís y el aceite de hachís son las variaciones más potentes de la marihuana. En todas sus modalidades la marihuana afecta a la mente. Es decir, altera la función normal del cerebro debido a que contiene el ingrediente químico activo llamado THC.

Hachís
Es un preparado de la resina de la planta del cannabis. Se presenta como polvo fino, comprimido en pastillas o tabletas de color pardo oscuro.

 

EFECTOS SECUNDARIOS

Existe un gran repertorio de consecuencias fisiológicas y psicológicas del consumo de THC y sus derivados, entre ellas destacamos:

  • Problemas con la memoria y el aprendizaje.
  • Distorsión de la percepción (visual, auditiva y del tacto) y del sentido del paso del tiempo.
  • Problemas para pensar claramente y para resolver problemas.
  • Menor coordinación física.
  • Ansiedad y aceleración del corazón.

Además, nos encontramos con factores de repercusión en ámbitos socioeconómicos a tener en cuenta:

  • parece evidente el conocido síndrome amotivacional que produce el consumo de cannabis en adolescentes y su relación con el absentismo escolar y el fracaso en los estudios.
  • accidentes laborales correlacionados con el uso de cannabis en diferentes actividades profesionales (construcción, transporte, industria…) que requieren, en muchas ocasiones, plena atención por parte de los trabajadores.
  • consumo de cannabis y trastornos de la personalidad, en fases críticas, y aparición de trastornos psicóticos (entendiendo psicosis como un trastorno mental caracterizado por síntomas como delirios o alucinaciones y pensamiento desordenado), alteraciones del ánimo sin especificar.
  • se ha estudiado, además, la relación entre el consumo de cannabis y los accidentes de tráfico; tanto muertos, como lesionados graves en accidentes y las consecuencias que han tenido. Puede ser que la pérdida de concentración, atención y reflejos sea tan peligrosa como la velocidad.

Estos efectos son aún más graves cuando se mezcla la marihuana con otras drogas.

Coca: La planta Erythroxylum coca, de la cual se obtiene la cocaína. También se refiere a las hojas de esta planta.

La cocaína es una de las drogas adictivas más potentes, ya sea de manera esnifada, fumada/inhalada o inyectada. Una vez que una persona ha probado la cocaína, no puede prever ni controlar hasta qué punto seguirá usándola. Esta ansia por consumir cocaína es el denominado craving, un deseo vehemente y a menudo incontrolable por los consumidores.

La cocaína es un fuerte estimulante del sistema nervioso central. Los efectos físicos del uso de cocaína incluyen constricción de los vasos sanguíneos periféricos, dilatación de las pupilas y aumento de la temperatura, la frecuencia cardíaca y la tensión arterial.

Crack es el nombre abreviado que se le da a la forma de cocaína que se fuma, clorhidrato de cocaína, y convertida en cristales que se pueden inhalar. El término crack se refiere al crujido que se oye cuando se fuma (o se calienta) la mezcla. En castellano se llama base o basuko.

El uso combinado de alcohol y cocaína crea un potente estimulante denominado etileno de cocaína. También puede aparecer su consumo relacionado con adicciones sin sustancia, como el juego patológico o la conducta sexual compulsiva.

Las pruebas científicas indican que la potente propiedad de refuerzo neuropsicológico de la cocaína lleva a la persona al uso continuo, a pesar de las consecuencias físicas y sociales nocivas. Las nuevas investigaciones sobre alteraciones neuropsicológicas en consumidores de cocaína, basadas en la Teoría del Marcador Somático y los recientes estudios realizados en neurobiología de la cocaína, nos obligan a plantearnos, dentro de los tratamientos, una serie de factores y problemas que no se habían puesto de manifiesto en las consideraciones clásicas de adicciones: una de estas nuevas perspectivas es el denominado cerebro moral y su implicación en la toma de decisiones de las personas consumidoras de cocaína, los sistemas de recompensa y las motivaciones/ilusiones a largo plazo de dichas personas.

 

EFECTOS SECUNDARIOS

Las dosis elevadas o el uso prolongado de cocaína (o ambas cosas) pueden desencadenar paranoia. El fumar cocaína (crack) puede producir una conducta paranoide particularmente agresiva en los usuarios.

Otros efectos son las alteraciones en el control y expresión de las emociones, el bajo control de impulsos y el consiguiente déficit en la toma de decisiones. Esos déficits parecen relacionados con una serie de carencias afectivas, que conllevaría el uso combinado de drogas y violencia como respuesta emocional, tanto de bloqueo como de expresión.

Cuando los adictos dejan de usar cocaína, durante varios meses se mantienen los efectos en la respuesta emocional, apareciendo a menudo alteraciones en el estado de ánimo o sintomatología ansioso-depresiva.

La inhalación prolongada de cocaína puede derivar en ulceración de la membrana mucosa de la nariz y puede lesionar tanto el tabique nasal como para provocar su colapso. Las muertes relacionadas con el uso de cocaína se producen a menudo como consecuencia de paro cardíaco o ataques, seguidos de paro respiratorio.

La heroína es una droga extremadamente adictiva. Se procesa a partir de la morfina, que se extrae de la bellota de la adormidera asiática. Aparece generalmente en forma de polvo blanco o marrón, siendo esta última variedad la más extendida, actualmente, para el consumo en España.

Dependiendo de la manera de consumir la sustancia, presenta diferentes consecuencias para la salud física y/o mental. Actualmente un uso muy extendido de la heroína es la mezcla con cocaína, conocida como revuelto, rebujado, mezcla o speedball. El consumo inhalado (fumado) ha sustituido mayoritariamente al uso por vía parenteral (inyectado).

La dependencia a la heroína puede traer graves consecuencias para la salud, entre ellas la más conocida es la sobredosis mortal, aunque no la única: aborto espontáneo, colapso e infecciones (abscesos) de las venas, problemas respiratorios y enfermedades infecciosas, como la tuberculosis, el VIH/SIDA y las hepatitis (especialmente la considerada del tipo C) son problemas comúnmente asociados al consumo de heroína, sola o mezclada.

Además de los efectos de la misma droga, la heroína que se vende en la calle puede tener aditivos que no se disuelven con facilidad y obstruyen los vasos sanguíneos que van a los pulmones, el hígado, los riñones o el cerebro. Esto puede causar infección o hasta muerte de pequeños grupos de células en estos órganos vitales.

Es muy conocido asimismo el Síndrome de Abstinencia (withdrawal, mono, cold turkey), que son la variedad de síntomas que se producen cuando se suspende o se reduce el uso de una droga adictiva; en este caso, hablaríamos de síntomas similares a una gripe (picor de nariz, lagrimeo), calambres y dolores musculares, vómitos y diarrea. Pueden aparecer convulsiones y alucinaciones, especialmente en las fases de mayor ansiedad. Los síntomas físicos suelen remitir en 4-6 días, la remisión de la sintomatología psicológica depende de cada persona.

Dentro del resto de los opiáceos nos encontramos con la metadona, un analgésico sintético prescrito para aliviar el dolor intenso y para el tratamiento de la desintoxicación de pacientes adictos a opiáceos. Agonista de la heroína, su uso farmacológico en los tratamientos de drogodependencias es como sustitutivo de la heroína en los programas de mantenimiento y decalaje para personas con adicción a opiáceos.

Existen otros opiáceos que se pueden utilizar en dichos tratamiento como la buprenorfina (agonista parcial). Otra sustancia derivada de la tebaína como la buprenorfina es la oxicodona, conocida por su uso analgésico para dolores intensos.

Los inhalantes son sustancias volátiles que se inhalan para producir efectos psicoactivos, es decir, alterar la mente y la conciencia. Muchas otras sustancias de abuso se pueden inhalar (como la heroína mezclada con cocaína) pero, el término inhalantes se utiliza para describir aquellas sustancias que rara vez o nunca se consumen por una vía diferente. Suelen ser productos de uso común, diseñados y fabricados con otros fines y con una gran accesibilidad para sus consumidores. Por ello, en muchos contextos no son considerados drogas, ya que los productos no fueron creados con la intención de usarse para obtener un efecto psicoactivo. Sin embargo, el problema de esas sustancias en la actualidad es que los niños y adolescentes los pueden obtener fácilmente y estos colectivos son quienes tienen mayor probabilidad de sufrir las consecuencias exageradamente tóxicas de estas conductas.
 

CATEGORÍAS

Disolventes volátiles: Líquidos que se vaporizan a temperatura ambiente, como los disolventes de pinturas, los quitagrasas, los líquidos para lavado en seco, la gasolina y los líquidos para los encendedores. También entran en esta categoría los líquidos correctores y los pegamentos.
 
Aerosoles: Propulsores y disolventes, sobre todo: pinturas pulverizadas, productos para el cabello, desodorantes, protectores de telas, productos para la limpieza.Gases: Se encuentran en productos caseros o comerciales (butano, propano) y también se usan como anestésicos médicos (éter, cloroformo, óxido nitroso…).
 
Nitritos: se utilizan principalmente para intensificar el placer sexual.
 

Estos productos contienen una gran variedad de sustancias químicas, como tolueno (pinturas pulverizadas, cemento de contacto, gasolina), hidrocarburos clorados (químicos para el lavado en seco, líquidos de corrección), hexano (pegamentos, gasolina), benceno (gasolina), cloruro de metileno (removedores de barnices, diluyentes de pintura), butano (gas para uso doméstico) y óxido nitroso.De todas estas sustancias, en España las más antiguas son el éter y el óxido nitroso (gas de la risa), también el nitrito de amilo o popper, muy utilizado en ambientes homosexuales para incrementar el placer sexual.

Actualmente el problema principal está en el aumento del uso de los disolventes y aerosoles, especialmente en población adolescente. De hecho, las edades de inicio son uno de los principales problemas de esta conducta adictiva. Su inicio se da en fases muy tempranas, en algunos casos hablamos de usuarios de inhalantes de entre 12-15 años, con lo que las consecuencias en personas que se encuentran en edad de crecimiento son muy graves.

 

EFECTOS SECUNDARIOS

Los efectos de los inhalantes son parecidos a los del alcohol e incluyen dificultad para hablar, euforia, mareo y falta de coordinación. Las personas que abusan de los inhalantes también pueden sentirse aturdidas, tener alucinaciones y delirio. Con el uso repetido de los inhalantes, muchos usuarios se sienten menos cohibidos y con menos control. Otros se sienten somnolientos por varias horas o tienen un dolor de cabeza persistente. Las sustancias químicas que se encuentran en los diferentes tipos de productos que se inhalan pueden producir una variedad de efectos, como confusión, náuseas o vómito.

Al desplazar el aire de los pulmones, los inhalantes le quitan oxígeno al organismo, lo que se conoce como hipoxia. La hipoxia puede lesionar las células corporales, siendo las células del cerebro especialmente vulnerables. Los síntomas de hipoxia cerebral varían de acuerdo a la región del cerebro afectada. Por ejemplo, el hipocampo ayuda a controlar la memoria, por lo que la persona que usa inhalantes repetidamente puede perder la habilidad de aprender cosas nuevas o puede tener dificultad para mantener una conversación sencilla.

El uso a largo plazo de inhalantes puede descomponer la mielina, el tejido graso que forma la envoltura protectora de algunas fibras nerviosas. La mielina ayuda a estas fibras nerviosas a transportar sus mensajes con rapidez y eficacia. Al dañarse la mielina se pueden presentar espasmos musculares y temblores, incluso puede haber dificultad permanente para realizar actividades básicas como caminar, agacharse y hablar.

Su uso se realiza aspirando por la nariz y/o la boca, ya sea utilizando un trapo, una bolsa o directamente el aerosol. Su efecto euforizante dura unos pocos minutos, por lo que muchos consumidores intentan prolongar ese efecto inhalando de manera repetida durante horas. Como motivo de su uso se encuentra la anteriormente mencionada accesibilidad, su bajo precio, en muchas ocasiones la curiosidad del adolescente, la presión de grupo, la búsqueda y euforia de manera inmediata.

Los trastornos o alteraciones psicológicas inducidas por inhalantes son:

  • Intoxicación por inhalantes
  • Delirium por intoxicación por inhalante
  • Demencia persistente inducida por inhalantes
  • Trastorno psicótico inducido por inhalantes: con ideas delirantes y/o con alucinaciones, trastorno del estado de ánimo inducido por inhalantes, trastorno de ansiedad inducido por inhalantes y el trastorno relacionado con inhalantes no especificado

Los daños físicos asociados a su consumo son diversos: nauseas, vómitos, pérdida de apetito, alteraciones renales y/o hepáticas, bronquitis, edema pulmonar, conjuntivitis, aparición de alucinaciones visuales, irritabilidad, disminución de la concentración, deterioro del rendimiento escolar, absentismo escolar…
 

EFECTOS MORTALES

La aspiración de cantidades altamente concentradas de las sustancias químicas que se encuentran en los disolventes o aerosoles puede provocar insuficiencia cardiaca y muerte a los pocos minutos de una sesión de inhalación. Este síndrome, conocido como muerte súbita por inhalación, puede resultar de una sola sesión de uso de inhalantes por parte de un joven en condiciones saludables. La muerte súbita por inhalación está asociada particularmente con el abuso de butano, propano y las sustancias químicas en los aerosoles.
 
Las concentraciones altas de inhalantes también pueden provocar la muerte por asfixia al desplazar el oxígeno de los pulmones, ya que puede causar pérdida de conciencia y paro respiratorio. La inhalación deliberada usando una bolsa de plástico o de papel, o en un área cerrada, aumenta enormemente la posibilidad de asfixia. Aun cuando se empleen los aerosoles y los productos volátiles en usos legítimos (por ejemplo, para pintar o limpiar), es aconsejable que se haga en un cuarto bien ventilado o al aire libre.
 

EFECTOS DAÑINOS E IRREVERSIBLES

  • Pérdida de la audición: pinturas pulverizadas, pegamentos, removedores de cera, líquidos de lavado en seco y líquidos de corrección.
  • Neuropatías periféricas que se pueden manifestar, como espasmos en las extremidades: pegamentos, gasolina, dispensadores de crema batida en aerosol y cilindros de gas.
  • Daño al sistema nervioso central, incluyendo al cerebro: pinturas pulverizadas, pegamentos y removedores de cera.
  • Daño a la médula ósea: gasolina.

 

EFECTOS GRAVES PERO POSIBLEMENTE REVERSIBLES

  • Daño al hígado y a los riñones: líquidos de corrección y de lavado en seco.
  • Agotamiento del oxígeno en la sangre: removedores de barnices y diluyentes de pintura.

Cuando hablamos de los fármacos como sustancia de abuso, asumimos que su uso se realiza fuera del contexto de la prescripción o los fines destinados para la correcta administración. Cuando se realizan estas modificaciones en su forma u objetivos, se considera que se ha pasado del uso como psicofármacos a su utilización como drogas de abuso.

Se clasifican en 2 grupos: estimulantes y depresores.

 

ESTIMULANTES

Los denominados estimulantes psicomotores (psicoestimulantes) son fármacos estimulantes del sistema nervioso central, que aumentan o mejoran la actividad de las monoaminas (como la dopamina y la norepinefrina) en el cerebro. Los psicoestimulantes aumentan la excitación sexual y la actividad, así como la frecuencia cardiaca, presión arterial y respiración.

Entre los psicofármacos estimulantes destacan las anfetaminas, que son producidas de forma sintética en laboratorios. Inicialmente fueron fármacos de frecuente prescripción médica que actualmente se ha restringido, aunque su presencia en el mercado clandestino sigue siendo habitual.

Sus efectos más inmediatos son: sensación de euforia que se manifiesta con excitación nerviosa, insomnio, agitación, en ocasiones agresividad, ausencia de apetito y de fatiga, e hiperactividad. Las sobredosis aumentan la temperatura corporal, pueden causar inquietud, alucinaciones, irritabilidad, convulsiones e incluso la muerte.

Las drogas de diseño son sustancias derivadas de las anfetaminas con los mismos efectos que éstas a nivel del sistema nervioso central. Comparten propiedades alucinógenas con la mescalina y otros hongos. Sus efectos psicológicos incluyen depresión, insomnio y ansiedad severa. Otros nombres conocidos son XTC, Éxtasis, Éxtasis líquido (se conoce en la calle como cristal), Gammahidroxibutirato (GHB), NMDA. La más conocida es la metilendioximetanfetamina (MDMA), cuyos nombres son éxtasis, Adam o X-TC, una droga sintética psicoactiva (que altera la mente), con propiedades alucinógenas y similares a las de las anfetaminas. Su estructura química es similar a la de otras drogas sintéticas causantes de daños cerebrales.

Pueden provocar dificultades psicológicas, incluyendo confusión, depresión, problemas con el sueño, aumento del deseo de consumir drogas, ansiedad grave y paranoia mientras se toma la sustancia y, a veces, varias semanas después de tomarla.

Como síntomas físicos, pueden provocar deshidratación, hipertermia, tensión muscular, náuseas, movimientos oculares rápidos, desmayos, escalofríos o sudor y lesión en las neuronas. Al aumentar la frecuencia cardíaca y la tensión arterial, el riesgo que constituye para las personas con enfermedades circulatorias o cardiacas es especialmente importante.

 

DEPRESORES

Los psicofármacos depresores son sustancias, que afectan al sistema nervioso central, cuyo uso continuado puede producir dependencia. Los más conocidos son las benzodiacepinas y los barbitúricos.

Las benzodiacepinas son los fármacos que más se recetan en la práctica clínica (tratamiento de los trastornos de ansiedad, denominados ansiolíticos), dado que presentan menos efectos secundarios que los barbitúricos. Normalmente inducen a un estado de relajación muscular y somnolencia. En algunas ocasiones, producen desinhibición y la persona que las utiliza puede llegar a mostrarse excitable, o incluso agresiva. En dosis elevadas provocan náuseas, aturdimiento, confusión, disminución de la coordinación psicomotriz, etc.
 
Las benzodiacepinas pueden generar dependencia a las mismas, presentan sintomatología fisiológica y psicológica. Los síntomas de abstinencia son: aumento de la ansiedad, insomnio, irritabilidad, náuseas, dolor de cabeza y tensión muscular, temblor y palpitaciones, y variaciones del estado de ánimo.

Los barbitúricos son medicamentos de prescripción, depresores del sistema nervioso central. Son la primera clase de agentes sedantes e hipnóticos conocidos, utilizados para tratar el insomnio, control de ataques o crisis, ansiedad, relajantes musculares, agentes pre-anestésicos, control de agitación asociado al alcoholismo u otras drogas, nerviosismo, alteración, sedantes prequirúrgicos, anticonvulsivos. Produce gran variedad de efectos secundarios, entre ellos somnolencia, inestabilidad emocional, inhabilidad para controlar las funciones corporales simples, desórdenes respiratorios, etc.

Su consumo en dosis elevadas provoca una seria disminución de los reflejos y un enlentecimiento respiratorio que puede llevar hasta el coma y la muerte. Un consumo prolongado puede provocar anemia, hepatitis, depresión o falta de coordinación psicomotora. Son considerados como drogas seguras en términos de morbilidad-mortalidad.

Dentro de los psicofármacos nos encontramos también con los antidepresivos (que se usan para el tratamiento de trastornos del estado de ánimo), los antipsicóticos (para los trastornos psicóticos, como la esquizofrenia), los anticonvulsivos (adecuados para los trastornos epilépticos y otros relacionados con crisis y convulsiones).